PROTEGIDOS

proteccionTal vez te preguntes, ¿por qué, si Dios nos protege, algunos de sus hijos son maltratados, abusados o sufren accidentes?

No es fácil responder esto. No hay respuestas tan simples. Es cierto, Dios nos guarda, pero a veces nosotros mismos buscamos el riesgo y nos metemos es situaciones peligrosas.

Es cierto, Dios nos guarda, pero mientras fuimos niños (y aún de adolescentes) la mayor responsabilidad sobre nuestras vidas era de nuestros padres. Ellos debían cuidarnos y librarnos de personas con malas intenciones (aún cuando fueran familiares), y a veces no lo hicieron (o nunca); entonces indefensos como niños y con miedos, sufrimos maltratos, golpes o abuso sexual.

Pero, ¿por qué esos padres que deben proteger a sus hijos, como representantes de Dios, no lo hacen?

A veces, porque ellos mismos ignoran a Dios y no actúan como sus representantes. A veces por exceso de confianza y descuido, porque ellos mismos no recibieron de sus padres el cuidado necesario. Otras veces por pasar demasiadas horas fuera del hogar dejando solos a sus hijos, sin saber con quiénes están y qué hacen. Otras veces, por miedo, se vuelven cómplices de aquellos que lastiman o abusan y no hacen nada, aún sabiendo la verdad.

Piénsalo.

Lo importante ahora es que tengas algo muy en claro: Dios no maltrata y no abusa. Y tú no fuiste responsable de aquellas cosas desagradables que sufriste en tu infancia. No fue tu culpa lo que te tocó vivir. No fue por algo malo que hiciste o dijiste, sino por la falta de protección y cuidado. No busques vengarte, Dios mismo tratará con aquellos que de alguna manera te lastimaron. No tengas miedo, ni vergüenza de abrir tu corazón delante de Dios y de alguna persona madura y espiritual para sacar todo el dolor que aún tengas adentro y para aprender a perdonar.

Hoy, por amor, Dios mismo se hizo cargo de ti para cuidarte y librarte del mal. Si no te metes en nada raro, Él será tu fortaleza y tu cuidador siempre (15:2, 6-7, 11-13, 16-18).

Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo/Levítico”

Por Edgardo Tosoni

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