LA ETERNIDAD SE INTERRUMPIÓ

jesus cristh El momento de la cruz no solo fue sangre, llanto, dolor y espinas, fue el momento en que se reinició la eternidad

Todos sabemos que hay un inicio en la historia, y hemos escuchado casi todas las teorías: el Big Bang; la generación espontánea; la evolución y la intervención divina. Aunque esta entrada no debate ese origen, si se refiere a Dios como creador.

Hemos escuchado que Dios es infinito y eterno, que estuvo antes de que empezara el tiempo. Él no puede estar en esa línea porque Él no está sino que Él es. Aunque sabemos que Él es el principio y el fin, hemos querido encasillarlo en un concepto tan relativo como el tiempo.

Un día en la tierra no dura lo mismo que un día en Júpiter, todos sabemos que esa medida está basada en darle la vuelta al sol, pero si asumimos que todo gira en torno a Dios entonces nuestro concepto de tiempo aumenta exponencialmente. Un dia es mil años y mil años es un día porque no sabemos cuánto tardaríamos en darle la vuelta a Dios.

Ahora es preciso que lleguemos al momento en el cual murió Jesús en la cruz, el año 33 d.C., año en que la infinidad se interrumpió.

Juan 1:1-5 dice:

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.2 Este era en el principio con Dios.3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Este texto nos muestra que Jesús (verbo) es la acción de Dios, o sea, Él estaba con Dios desde antes de que se formara lo que vemos. Eran uno solo, se hablaban sin palabras, se entendían hasta la respiración, las miradas, su comunicación era impecable y directa.

Solo después de que Jesús se ha hecho hombre, después de que ha caminado entre nosotros como mortal, después de haber sido enjuiciado, solo después de su momento más duro en la tierra Él pide ayuda, le habla a Dios: “¡Papá! ¿por qué me has abandonado?”. Por primera vez en la historia conocida y desconocida hay silencio entre los dos, Jesús está solo.

Eran uno solo, siempre han estado desde antes del principio y ahora ese lazo se rompió. Incluso la oscuridad se apoderó de la tierra. Dios no podía mirar a su hijo por causa de los pecados de la humanidad. ¡Sí! Nosotros y nuestros pecados separamos la eternidad. Hicimos que el Dios eterno que son tres pero es uno se dejara de hablar consigo mismo.

Afortunadamente, ese era el plan. Esa interrupción de la eternidad tenía como objetivo agregarnos a la eternidad. Su sacrificio no fue para acusarnos, fue para hacernos parte de su familia.

 

Fuente: Worth Radio 

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