Desierto de 40 días o 40 años

Creando conciencia solidariaPor: Martín Carrasco

 

Desierto 40 días o 40 añosEl desierto puede durar cuarenta días, o cuarenta años. Los procesos de Dios en nuestra vida se aceleran o se detienen con las decisiones que uno mismo va tomando. Para avanzar, para crecer, hay que hacer algo más que solamente dejar pasar el tiempo. Hay personas que esgrimen este argumento: “para hacer lo que tengo que hacer, yo tengo mis tiempos”. Pero insisto, déjame insistir con este principio que puede reformar nuestro corazón: los procesos de Dios en nuestra vida se aceleran o se detienen con las decisiones que uno mismo va tomando. Y en este punto, déjame comentarte de un fenómeno de la sociedad moderna occidental: La procrastinación.

 

Palabra difícil, ¿no? La procrastinación es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables a la vez. Un ejemplo típico de alguien que procrastina, es el de los adolescentes que prefieren dejar el estudio y sus tareas escolares para otro momento, para irse a jugar o pasear con sus amigos. La frase ocurrente que ronda en muchos chicos y chicas de la actualidad, frase que desnuda una forma de pensar, es: “No dejes para hoy lo que puedes hacer mañana”.

 

Para crecer hay que hacer algo más que procrastinar. Cuando en nuestras vidas nos exponemos a la Palabra de Dios, Él nos va revelando situaciones para corregir. Cuando nos exponemos a lo que Dios dice, eso produce en nosotros entusiasmo, ganas de progresar, deseos de crecer, cambios, nuevas realidades, anhelo por recuperar los sueños devastados y el tiempo perdido. Pero cuando nos alejamos de lo que Dios dice, comenzamos a aburrirnos, a ralentizar procesos y tratos de Dios con nosotros. Y allí, sin que nos demos cuenta, entra a nuestra vida la actitud de procrastinar. La pérdida de tiempo es muy grande. La lentitud también. Ya no avanzamos, no superamos el desierto, sino que lo transformamos en nuestro hogar. Un desierto que el pueblo de Israel debía cruzar en cuarenta días, terminó transformándolo en su vivienda. No nos equivoquemos: Decidir en obediencia a Dios, hará que aceleremos los tiempos de Dios. Procrastinar, hará que vivamos en el desierto.

 

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