PAN QUE ALIMENTA A MULTITUDES

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San Marcos 6:34

PAN QUE ALIMENTA A MULTITUDES“Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.

Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan,  pues no tienen qué comer.

Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Qué vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?

El les dijo: ¿Cuántos panes tenéis?  Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.

Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde.

Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.

Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos.

Y comieron todos, y se saciaron.

Y recogieron de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces.

Y los que comieron eran cinco mil hombres.”

Si le contáramos esta historia a personas que no creen en absoluto en los milagros, o a personas que todo lo deben razonar y entender para luego creer, sin dudas dirían que tal vez esta historia es un cuento, o que alguien malinterpreto la Biblia, o peor aun quizá que los que la escribieron exageraron o quizá hasta mintieron.

Pero la realidad de esta historia es que Jesús manifestó un tremendo milagro de multiplicación, a pesar de la sugerencia de sus discípulos, en despedir a la gente y enviarlos a que cada uno se las arreglara como pudiese, Jesús, lleno de compasión, dijo como voy a enviarlos con hambre, siendo que han estado tanto tiempo escuchando mis enseñanzas; y les lanza un desafío de fe, “Denles ustedes de comer”. Estos hombres un poco confundidos y exasperados le dicen; maestro ¿nos estás diciendo que vayamos nosotros y compremos pan con nuestro propio dinero y les demos de comer a toda esta gente?, y Jesús conociendo los corazones incrédulos y de poca iniciativa sobrenatural, les dijo, vean; ¿Cuántos panes tienen? Busquen entre la gente y vean que pueden conseguir.

Ellos apenas consiguieron cinco panes y dos peces, quizá la cena o la merienda de algún muchacho precavido que sabiendo que iba a pasar bastante tiempo fuera de su casa se preparó su propia comida para pasar aquel día, y vinieron a Jesús diciendo, esto es todo lo que conseguimos…”Nada”, apenas cinco pancitos y dos pececitos. Si pensamos de manera racional y coherente, en ninguna cabeza cabe la idea de que con unos pancitos y dos pescaditos puedan comer cinco mil personas.  Pero las matemáticas del cielo no son nuestras matemáticas, para el hombre natural 5+2= 7, pero para la mente de Cristo 5+2= 5.000, y más aún, él puede dar el resultado que él quiera, porque sus pensamientos no son como los nuestros y sus caminos no son como los nuestros, así que sabiendo que un milagro de multiplicación estaba por ocurrir en las propias manos de su gente, bendijo el pan y lo partió y les dijo vayan y denles de comer, así es que el milagro comenzó a suceder en las mismas manos de los discípulos y ante los ojos de todos, cuando partían el pan para darlo, nunca se acababa, siempre había más para todos.

Y dice la historia, comieron “todos”, pero no solo comieron todos, que de hecho ya es un gran milagro, sino que también se saciaron; y el milagro no termina allí sino que además de saciarse también sobró doce cestas llenas de los pedazos que ya nadie quería comer, porque estaban demasiado llenos.  ¿Cómo es posible?… no razones…cree simplemente en los milagros multiplicadores del cielo.

Jesús tiene poder para transformar algo insignificante en algo grande, algo que no tiene valor en algo valioso, algo demasiado pequeño y despreciable en pan que alimenta a multitudes, Dios va a darte lo que aún no tienes, va a hacer de ti lo que dices que aún no eres, vas a alimentar a multitudes aunque hoy apenas tengas solo migajas en tus manos.

Ahora pon atención, esta es la clave, ponte en el lugar de aquella persona que había preparado con esfuerzo su propio alimento, que apenas alcanzaba para saciar su propio hambre, y llegan estos hombres pidiéndole, todo lo que tenía, lo único que tenía; estoy seguro que la actitud de muchos hoy, sería: ¿estás loco?, ¿Qué te de lo único que tengo?, ¿Qué renuncie a lo mío para darlo a los demás?, pero gracias a aquella renuncia, gracias a un corazón abnegado, que entregó lo poco que tenía en las manos del Maestro, para que el mismo Dios lo multiplicara, gracias a esta actitud, comió la multitud; tus panes y tus peces pueden alimentar a una gran multitud, nunca digas: ¡es poco lo que tengo!, ¡no sirve mucho lo que pueda dar!, ¡no me va a alcanzar!, nunca lo pienses, piensa en milagros sobrenaturales que vienen sobre tu vida, entrégate, renuncia a tu vida, renuncia a tus propias cosas, pon en las manos de Cristo lo poco que eres y lo poco que tienes.

El Señor necesita que coloquemos en sus manos nuestra materia prima, si prestas atención casi todos los milagros de multiplicación que Dios hizo, primero necesitó tener algo en sus manos, aunque fuese poco y miserable, fíjate:

1- Para multiplicar el aceite de aquella viuda, el profeta la envió a buscar vasijas vacías, muchas vasijas vacías para que el aceite fluyera, cuando no hubo más vasijas, el aceite dejó de fluir.

2- Para multiplicar el vino que se había acabado en aquella fiesta, Jesús, pidió que le trajesen agua, para luego transformarla en buen vino.

3- Para alimentar a una multitud hambrienta consiguió cinco panes y dos peces, que se transformaron en alimento necesario para cinco mil personas.

Imagínate; si no hubiera habido vasijas vacías, no hubiese habido tanto aceite, si no hubiese habido agua en aquel casamiento, no hubiese habido vino, y si no hubiese habido cinco panes y dos peces entre aquella muchedumbre, no hubieran saciado sus hambrientos estómagos.

¿Te das cuenta?, él pide que pongamos a su disposición lo que tenemos o lo que somos, sea mucho o sea poco, él se encargará de llevarlo al nivel necesario, porque de lo poco Dios hace mucho, incluso cuando creó al mismo ser humano, tomó materia prima en sus manos, “Barro”, la materia prima del hombre, tomó barro y formo al hombre, tomó una costilla de Adán y creo a Eva.

Dice la palabra que sobraron doce cestas llenas de alimento, ¿Qué crees que hizo Jesús con ellas?, conociendo el corazón del maestro, ¿quién crees que se fue para su casa con las doce cestas llenas? No lo dice la Biblia pero yo imagino que fue aquel muchacho que dio cinco panes y dos peces y que al regresar a su casa llevaba en sus manos doce cestas llenas de comida.

Pon en sus manos lo que hoy tengas; tu tiempo, tu talento, tu don, tu dinero, tu trabajo, tu familia, tus ganas, tu esfuerzo, tu vida misma, y…él multiplicará todas estas cosas, y hará de lo poco algo gigante, pan que alimente a multitudes.

¡No lo dudes más!, ¡Hazlo!

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