COMO CONSTRUIR UN MATRIMONIO MEJOR

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amor “…Que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento y en toda comprensión, para que aprobéis lo mejor…” (Filipenses 1:9,10)

Una mujer se despertó por la noche y descubrió que su marido no estaba en la cama. Lo encontró en la cocina muy pensativo y le preguntó: “¿Qué te pasa?”. Él respondió: “¿Te acuerdas de cuando tu padre nos pilló besándonos en el Instituto y me dijo que si no me casaba contigo inmediatamente, se aseguraría de que pasara veinte años en la cárcel? Bueno, pues estoy aquí sentado y pensando que ¡hoy habría salido de la cárcel!”. Ahora en serio, un matrimonio fuerte significa enamorarse una vez tras otra, ¡y con la misma persona! La Biblia dice que te asegures de “…que aprobéis lo mejor…” (Filipenses 1:10). Eso se consigue avanzando con dificultad a través de los retos. Aquí hay algunos pensamientos para ayudarles:

(1) “Recarga” las “baterías”

regularmente. Es imposible escapar al estrés matrimonial, pero pueden controlarlo tomando un descanso ocasional, fuera del quehacer diario. Den un paseo juntos, tiren un “frisbee”, vayan a tomar un café; haced lo que sea para que se “conecten” de nuevo. ¡Y digalen a sus hijos que van a tomar una pausa!

(2) Sigue hablando

Aunque algo te parezca obvio, no supongas que tu cónyuge pueda leer tu mente. Nunca recurras al “tratamiento de silencio”. Haz saber lo que os molesta, aunque esto signifique avanzar con dificultad a través de un desacuerdo. ¡Es cuando no les importa mucho el desacuerdo, cuando tienes que preocuparte de verdad!

(3) Manténganse dispuestos a recibir consejo

La Biblia dice: “...la soberbia produce discordia, pero con los prudentes está la sabiduría” (Proverbios 13:10). Cuando lleguen a un “callejón sin salida”, entonces busquen ayuda de un amigo de confianza o consejero, antes de que se produzca una crisis.

“…DIOS… OS DÉ ENTRE VOSOTROS UN MISMO SENTIR…” (Romanos 15:5)

Jean Kerr dijo: “Casarse es como comprar algo que has estado admirando en un escaparate durante mucho tiempo. Lo quieres, pero cuando lo llevas a casa, ¡no encaja siempre con todo!”. Pablo dije: “…Dios… os dé entre vosotros un mismo sentir…” (Romanos 15:5). Aquí tienes tres sugerencias:

(1) Sigue dispuesto a aprender

Salomón dijo: “…responde[r] sin haber escuchado… es fatuidad y vergüenza” (Proverbios 18:13). Mantengan su mente abierta. No elabores una respuesta mientras tu pareja está todavía hablando. La Biblia dice: “No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás” (Filipenses 2:4). Nunca te atrincheréis tanto en tu posición como para no considerar el punto de vista del otro. Escuchar tiene que ver con conectar y captar a qué se refiere la otra persona.

(2) Conserva el buen humor

Dios dice: “El corazón alegre embellece el rostro, pero el dolor del corazón abate el espíritu” (Proverbios 15:13). Cuando estás pasando por estreches económica, problemas familiares, enfermedades o la vieja sensación de agotamiento, el sentido del humor alivia la tensión y restaura las perspectivas.

(3) Rechaza el divorcio

Aunque Dios permitió el divorcio bajo ciertas circunstancias, nunca fue su ideal. Una pareja que había avanzado con dificultad a través de sus problemas matrimoniales dijo: “Estamos contentos de no habernos rendido durante los años difíciles. Nos sostuvimos en pie el tiempo suficiente para darnos cuenta de que las cosas realmente pueden mejorar con los años”. Si se comprometen a trabajar en su relación, sin pensar en el final, ¡nunca te arrepentirás del tiempo invertido!

“…TODO HOMBRE SEA PRONTO PARA OÍR…” (Santiago 1:19)

¿Has visto aquella camiseta que dice: “¡Estoy hablando y no me puedo callar!”? Cuando tienes una cita amorosa, puedes hablar incansablemente. Pero cuando estás casado, si no te lo propones, muchas veces la comunicación se convierte en superficial y conduce a desacuerdos. Dios dice: “…todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar…” (Santiago 1:19), porque hay maña en comunicar bien.

(4) Deja a tu pareja llevar la conversación

Cuando está hablando de temas que no tienen tu interés, recuerda que Dios dice: “Someteos unos a los otros…” (Efesios 5:21). A veces, esto significa preguntarle a tu pareja: “¿De qué quieres que hablemosí”.

(5) Cuanto más breve, mejor “Cariño, ¿podemos hablar un momento?”

Es mucho menos amenazador que el inquietante “anuncio”: “¡Tenemos que hablar!”. Algunas personas solamente pueden aguantar cierta presión, y oprimirles tendría malos resultados. Si tu cónyuge no reacciona acerca de algún asunto, discútelo con alguien de confianza, y dale después a tu esposo/a una versión más resumida y menos emocional.

(6) Sé su amigo, no su tutor

No intentes cambiar a tu cónyuge fastidiándole. Preguntar: “¿Y por qué no puedesí” o “¿Por qué siempre…?” suena más a padre/madre que a pareja. Dile una vez lo que te molesta, y ¡no mil! Pregúntate: `¿Le diría yo esto a un amigo apreciado?’. Si no, no lo digas.

(7) Dale ánimo

Hacen falta doce cumplidos para neutralizar una crítica. Tu pareja no sabrá lo maravilloso/a que es si tú no se lo dices.

Fuente: http://www.devocionalescristianos.org// /, (2016), Cómo construir un matrimonio mejor//http://www.devocionalescristianos.org/2014/04/como-construir-un-matrimonio-mejor.html  2016/09/29/ Imagen: Desafío.