VIVIENDO EN EL ESPIRITU

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VIVIENDO EN EL ESPIRITURomanos 8:18 “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”.

El apóstol Pablo aclara en este capitulo, lo que realmente significaba “VIVIR EN EL ESPIRITU”;

ya que los Romanos a quien estaba dirigida esta misiva seguían sin entender, ¿como un hombre pecador como nosotros, acostumbrado a los placeres de la carne, podría vivir haciendo lo bueno, lo santo, lo puro, lo recto y lo justo delante de Dios?.

Era tal la frustración y la confusión en la que se encontraban, al haberse percatado de lo incapaces que eran de poder doblegar su naturaleza carnal; que al no poder encontrar la manera de desprenderse del avasallador peso del temor, la culpa y la condenación en sus conciencias, optaron por aparentar una vida santa exterior que los demás pudieran ver, pero que no vivían en su interior, cuando esto no sirve de nada, si el que gobierna nuestras vidas no es el señor.

Cuando la naturaleza carnal es la que predomina, nuestras vidas terminan siendo gobernadas por lo que pensamos (Mente), sentimos (Emociones) y queremos (Voluntad); mientras que vivir en el Espíritu es entrar en la dimensión de la fe, es pensar, sentir y actuar como el Espíritu santo lo haría, claro esta, si le permitimos a El que viva SU vida en nosotros.

Si usted analiza cuidadosamente la frase: “Vivir “EN” el Espíritu”; notara que la preposición “EN” nos esta ubicando en una posición con respecto al Espíritu, no a su lado, no debajo, ni arriba, sino “DENTRO” de El. Solo cuando nuestro “YO” u hombre exterior que representa nuestra naturaleza carnal, es colocado “DENTRO” del Espíritu; el que tendrá contacto con el mundo exterior no es el hombre natural sino el hombre Espiritual, aquí radica la verdadera victoria del creyente.

Por eso el apóstol Pablo que sabia lo que es vivir en el espíritu, aunque estaba preso en una cárcel, les pudo decir a los Romanos: “Las aflicciones del tiempo presente; o sea lo que ahora su naturaleza carnal esta percibiendo como caótico y difícil, no es nada comparado con la fama, la honra y la reputación que de parte de Dios están a punto de recibir. Porque:

”Para aquel que es verdaderamente espiritual, la realidad que su hombre exterior pueda estar experimentando, jamás será superior a la verdad absoluta de Dios”.

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