JAMÁS ME OLVIDA

el no te olvidaSal.136:23. “Al que nos recuerda cuando estamos abatidos, porque su amor es eterno”.

El Salmista está enumerando las razones por las cuales hay que dar gracias a Dios. De todas ellas me quedo con esta pues es la que más me conmueve. La NVI lo dice así: “Al que nunca nos olvida, aunque estemos humillados; su gran amor perdura para siempre”.

No dice cuál es la razón del abatimiento si es porque ha sido golpeado, probado o porque ha resbalado en su andar. Lo que es maravilloso es que El recuerde en cualquiera de estas circunstancias. Es muy fácil que la gente te recuerde cuando estás en la buena, cuando estás en la cima, cuando todo te sale a pedir de boca. Sin embargo, la experiencia propia me demuestra que estos son días muy puntuales y que en el medio hay muchos días luchados, grises, sin expectativas. Son días en donde declaras la promesa, crees en el perdón, sacas fuerzas de flaquezas, te abrazas a un texto con desesperación… esos días Él te recuerda.

El me recuerda cuando nadie tiene mi teléfono, cuando mi casilla de correo está vacía, cuando no me sigue nadie en twitter, cuando nadie escribe nada en mi muro, cuando la gente me saluda ignorante de la procesión que hay adentro, cuando todos te preguntan ¿cómo andas? sin escuchar detrás del bien de cortesía lo que realmente decís. Esos días El me recuerda.

Me recuerda como recordó a José en la cárcel, como recordó a Moisés en el desierto, como recordó a David en la cueva, como recordó a Daniel en el foso, como recordó a Juan el bautista en la mazmorra de Herodes, como recordó a Pedro llorando su traición, como recordó a Pablo en la cárcel de Félix, como recordó a Juan en la isla de Patmos. El me recuerda. ¿La razón? Su amor es eterno, perdura para siempre, es constante. El amor de Dios no depende ni de lo que hago, ni de cómo me siento, su amor es incondicional. Es amor de Padre.

Quizás la pregunta es ¿por qué a veces no siento que él está acordándose de mí? La respuesta a esto es: En estos momentos especialmente las sensaciones no son de fiar. En los momentos apretados y grises lo único que nos queda es creer y recordar que su amor perdura para siempre. Esto fue lo que hizo el hijo menor. El Padre del prodigo no podía caminar el camino de regreso que debía hacer el hijo menor, pero si podía pararse cada día en el camino esperándolo correr a sus brazos.

Por mi parte, he aprendido que debo ir a Él. Que no importa cómo me sienta, no hay nada mejor que los brazos del Padre. Voy cuando me atacan los adversarios, pero voy también cuando me ataco a mí mismo pecando. Voy cuando haciendo las cosas bien parece a nadie importarle y voy cuando a todo el mundo le importa en lo que me equivoqué. Voy en los momentos altos o en los bajos… Él siempre se acuerda de mí.

En este día hay alguien que se acuerda de mí antes que siquiera abriera los ojos ya pensó planes de bien para mi vida y tiene destacados ángeles a mi favor. Ese que piensa en mí es el Dios de mi vida, quien dio a su Hijo por mí y me ha enviado el Espíritu para que me habite. Sé que he de transitar caminos interesantes hoy, pero Él se acordará de mí, porque su amor dura para siempre. Gracias, Señor!!!

Sal.40:17. Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Fuente: devocionaldiario.org, (2015), Él siempre se acuerda de mí, Febrero 19 de 2015, http://devocionaldiario.org/devocional-diario/devocional-diario-el-siempre-se-acuerda-de-mi/. Imagen: Corbis

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