La palabra del espíritu revelada a través de un predicador del asfalto

Fernando BurgosHace 11 años, Fernando Burgos comenzó a pintar las calles, aceras y puentes de la ciudad con mensajes bíblicos.

Para ese hombre, de 71 años de edad, la labor que realiza diariamente es su misión en la vida y un encargo de Dios.

“Los mensajes que hago son citas bíblicas, porque estas son cosas de Dios. Con esto busco ganar almas para el cielo y ganarme la vida. Así es que se debe comunicar la palabra de Dios”, dice.

A su modo, Fernando es un predicador. Las citas que escribe con pintura sobre una tabla se las sabe de memoria y sabe también que la predicación es una obra importante hoy como lo fue en los días de Jesús y los apóstoles.

A modo de un predicador moderno, Fernando toma la pintura y las tablas que, en la mayoría de los casos, se las compra a habitantes de calle, llega a su casa y comienza su labor.

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. Salmo 32:8. Escribe.

Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos. Proverbios 23:26. Escribe otro mensaje.

Ambos los firma como Ferbur.

En su casa, una habitación que paga en el sector de Naranjal, no solo hace nuevos mensajes. También restaura los que están deteriorados.

A las seis de la tarde llega a la calle San Juan, con la carrera 68, con sus mensajes revelados. Allí permanece hasta las 9 de la noche. Los carros que esperan en el semáforo se acercan y, tras leer lo escrito, le dan dinero en agradecimiento por su labor.

“A la gente le gusta lo que hago y eso es lo que más me motiva para seguir haciéndolo”, dice Fernando.

El dinero que recoge apenas si le alcanza para sus gastos personales y para hacerles mantenimiento a los mensajes. Difundir el mensaje divino sobre tablas.

Mira que te mando que te esfuerces y seas muy valiente. Josué 1:9. Se lee, en su escrito.

Él prefiere la calle San Juan por la cantidad de personas que diariamente transitan por el sector. Además, aprovecha el semáforo para que las personas que esperan lean sus mensajes. Mensajes no solo escritos en las tablas, sino también sobre la acera.

Eso sí, esos últimos solo los puede hacer de noche porque están dibujados en lugares de alto flujo vehicular. Pero, a este predicador también se le pueden leer los mensajes en la salida de la Regional, hacia San Juan, y cerca del Edificio Inteligente de Empresas Públicas.

Los letreros permanecen expuestos a la lluvia, es lo único que los deteriora.

Aunque, según Fernando, hay algunas personas que no están contentas con lo que hace y cuando ven la oportunidad de dañarlos, lo hacen. Sin embargo, Fernando dice: “Entre más los dañen, más los voy a hacer”.

Algunos habitantes de la calle aprovechan la obra de Fernando para, al igual que él, ganar algunas monedas acercando y mostrando los mensajes a cada uno de los ocupantes de los carros que esperan que el semáforo cambie de rojo a verde.

En muchas oportunidades, Fernando no tiene que ir a los carros a pedir dinero. Los conductores lo llaman para darle una colaboración porque, según dice, “Dios le manda a la persona que le va a ayudar”.

Además, resalta la labor de los habitantes de calle porque, cuenta Fernando, “Hay indigentes que tienen tanto corazón, que algunos hasta plata me dan”.

Fuente: El Tiempo, (2014), La palabra del espíritu revelada a través de un predicador del asfalto, agosto 15 de 2014, http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/historia-de-vida/14383975. Imagen: El Tiempo

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