En Colombia hay persecución, pero también ilusión

iglesia perseguidaEn Colombia hay persecución, pero también ilusión El cuidado integral de la iglesia perseguida implica, especialmente en el contexto colombiano, la formación de cristianos para ayudarles a conseguir medios de auto sostenimiento.

 

Una de las características de las comunidades cristianas de Colombia que se enfrentan a la persecución religiosa es su alta vulnerabilidad económica. Esto, a menudo, tiene su raíz en los desplazamientos forzosos, extorsiones violentas y el control constante sobre la vida y el trabajo al que se ve sometida la población cristiana en las regiones donde se da la persecución. Pero este artículo no va sobre la persecución, va sobre la ilusión. En este país, del que a menudo se desconoce su faceta de persecución a cristianos, hace años que Puertas Abiertas inició un programa diseñado para fortalecer y formar a los creyentes perseguidos en forma de proyectos socioeconómicos.

Entendemos que el cuidado integral de la iglesia perseguida implica, especialmente en el contexto colombiano, la formación de cristianos para ayudarles a conseguir medios de auto sostenimiento para ellos y sus familias. Además, estos proyectos sirven para compartir el testimonio de Cristo más de lo que uno se puede imaginar.  

UN PASTOR PANADERO

 Situado a orillas del Pacífico colombiano, Chocó es una de las regiones más empobrecidas y vulnerables de Colombia. Sus ciudadanos, fuertes y duros trabajadores, sobreviven en medio de un estado de abandono y conflictos entre fuerzas paramilitares y guerrilleros comunistas. De ese ambiente de conflicto y pobreza sale el pastor Álvaro*. En el pasado, el pastor Álvaro formaba parte de uno de estos grupos paramilitares que sitiaba la región en busca de control, poder y dinero. El dinero fácil era su modo de vida. Pero hace ya veinte años que abandonó sus filas, conoció al Señor y se involucró en intensas actividades evangelísticas dentro de su comunidad. Los que eran sus compañeros le pasaron a considerar entre sus enemigos. El pastor y su familia sufrieron mucha persecución. La relación del pastor Álvaro con Puertas Abiertas viene de uno de nuestros cursos de formación en discipulado a excombatientes de la guerrilla, en los que Álvaro ha participado por más de cinco años. También ha participado en talleres de restauración familiar y estuvo un año trabajando en un taller sobre cómo administrar las finanzas. Gracias a las enseñanzas de este último taller, el pastor Álvaro ha podido abrir una panadería, el sueño de toda su vida. Su panadería no solo satisface las necesidades económicas de su familia, sino que también ha sido un testimonio de la provisión y el cuidado de Dios. “Nuestro trabajo ha sido importante para la comunidad porque les muestra nuevas maneras, sostenibles y éticas, de ganarse la vida”, nos compartió recientemente el pastor. “Somos capaces de generar trabajo dentro de la comunidad y ofrecemos formación técnica y espiritual a nuestros empleados. Mi sueño es capacitar a comunidades como la nuestra, mejorar la situación económica y ver vidas cambiadas por el Evangelio”.  

UN COLEGIO DE ILUSIÓN Y ESPERANZA EN YOPAL

En otra región de Colombia está la exuberante y cálida Yopal, una ciudad muy afectada por la violencia. Durante mucho tiempo, esta ciudad fue considerada un fuerte de las FARC. Es precisamente en esta pequeña ciudad donde Puertas Abiertas desarrolló un colegio para niños: “Semillitas de Amor”. Este espacio proporciona cuidado y atención a los niños, bajo las bases de los principios cristianos.   Los niños de familias indígenas cristianas perseguidas en Colombia sufren también discriminación. Foto: Puertas Abiertas Magnolia* es la directora del proyecto. Junto con su marido, el pastor Moreno*, ha pasado los últimos 15 años enfocada en ayudar a las comunidades cristianas más vulnerables y perseguidas. Estos pastores han sido amenazados por grupos armados y han sufrido varios incidentes mientras viajaban por los ásperos caminos de la selva. El trabajo que hacen es, sin duda, vital. Han discipulado a antiguos combatientes de la guerrilla, y han intermediado ante los grupos armados en nombre de los cristianos secuestrados. Estas y otras cosas han sido parte de su largo servicio a la comunidad cristiana.

59e23a0d5d9d9 colombia1A través de un claro llamado de Dios, Magnolia fue guiada a trabajar con Puertas Abiertas para servir a los niños de familias cristianas perseguidas. “Semillitas de Amor” fue diseñado para ser un sitio donde los niños reciben atención, consejo y oración. Su objetivo es levantar una nueva generación que ame a Dios y busque sanidad para su país. El colegio sirve a una de las partes más necesitadas de la región y en poco tiempo, se convirtió en una parte fundamental del desarrollo de la comunidad. Los padres pueden dejar a sus hijos en el colegio mientras trabajan, confiados en que sus hijos están siendo cuidados y formados en los caminos del Señor. “Hay varios niños que han venido a nuestro colegio con muchos problemas”, comentó hace poco Magnolia a un compañero de Puertas Abiertas. “Algunos son violentos, otros son están como auto absorbidos. Hace poco, una madre trajo a su niño de dos años con lágrimas en los ojos, diciendo que ya no podía soportar más su situación. Estaba desesperada porque su hijo era violento e hiperactivo. Comenzamos a trabajar con el niño y su madre, y ahora es uno de los niños más inteligentes y participativos del colegio”. A los niños también se les instruye en el amor de Dios y el respeto a sus padres. Incluso los no creyentes de la comunidad aprecian el trabajo de este colegio. Por su parte, Magnolia y el pastor Moreno han conseguido un medio de auto sostenimiento para su familia, al tiempo que bendicen a su comunidad. Este y otros programas no han salido de la noche a la mañana, sino que son el resultado del trabajo duro de muchas personas, pero a través de los cuales, día tras día, los cristianos perseguidos en estas regiones están siendo llenos de ilusión y esperanza para el futuro en una Colombia pos guerrilla.

 

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